
Antes de la llegada de la pandemia, jamás pensé que mi forma de trabajar fuera compatible con el formato online. Pero las circunstancias me demostraron que podía desarrollar mi trabajo también en esa modalidad, y que los procesos salían adelante de igual manera.
Desde entonces no he dejado de trabajar acompañando a personas que se encuentran lejos y que a la vez hemos podido desarrollar un trabajo cercano y profundo.
La terapia online está indicada para personas que, por diversos motivos, les es difícil acceder al formato presencial. También hay personas que les es más fácil hacer terapia a través de ese formato porque se sienten menos resistentes para abrirse y confiar.
La distancia entre el paciente y el psicólogo deja de ser un problema ya que te ofrece la posibilidad de hacer terapia desde donde quieras.
El tiempo dedicado a terapia puede encajar mejor en nuestros horarios puesto que estemos donde estemos si hay conexión, se podrá realizar la sesión.
Todavía hay quien prefiere mantener el hecho de ir a terapia en la discreción por lo que la terapia online ayuda a preservar mejor el anonimato.
Tanto el profesional como el paciente tienen a mano todas las posibilidades que ofrece Internet (mandar imágenes, grabaciones, enlaces etc)

Estar en un entorno seguro donde tengas la privacidad necesaria para expresar lo que necesites

Tener un equipo de conexión a internet lo suficientemente potente para que te permita tener la sesión sin cortes ni interrupciones

Tener todo el rato la cámara y auriculares encendidos para tener un trato más cercano

Tener ciertos recursos a mano como bloc de notas, bolígrafo, pañuelos, agua..

Minimizar en la medida de los posible las distracciones externas

Realizar una transición suave al finalizar la sesión y tomar el tiempo que se necesite para volver a lo cotidiano