
Entiendo la psicoterapia no como un lugar al que vienes a que te den consejos rápidos o a que te digan «todo saldrá bien», sino como un refugio de honestidad.
Vivimos en una sociedad que nos presiona constantemente para «ser fuertes», ser productivos y estar siempre felices, convirtiendo el estar triste o ansioso en una especie de fallo personal.
El principal encuadre terapéutico en el que me formé y estuve trabajando mucho tiempo fue el encuadre de la terapia gestalt. Le debo mucho a esta formación, ya que fue la que me hizo reenamorarme de la psicoterapia y me siento muy agradecido por todos los aprendizajes.
Pero fui poco a poco profundizando en otras visiones, ya que conforme cumplía años como terapeuta, me daba cuenta que me faltaba un marco teórico más sólido y a veces me faltaban recursos.
Es por eso que a día de hoy aún manteniendo el poso experiencial que me dio la terapia gestalt, me siento más sintonizado con las terapias de tercera generación, en especial con la terapia de aceptación y compromiso (ACT), cuyo énfasis está puesto en la flexibilidad y los valores, así como la terapia centrada en la compasión (CFT) cuyo objetivo principal es el tener una relación más amable y amorosa con nosotros mismos.
En mi consulta (tanto presencial como online), el objetivo no es hacer que estés bien a toda costa suprimiendo lo que te duele, sino crear un espacio seguro donde puedas sentir, nombrar y elaborar tu malestar sin que nadie te juzgue.
Tus emociones son un problema, son información: Nos han enseñado que hay emociones «con mala prensa» (como la envidia, la tristeza, la rabia o la ansiedad) contra las que hay que luchar. Aquí aprenderemos que ninguna emoción es tu enemiga; todas son respuestas naturales de tu organismo que traen un mensaje sobre lo que necesitas, cuáles son tus límites o qué te está doliendo.
No vas a encontrarte con un profesional frío al otro lado de la pantalla o del sillón. No se trata de cambiar quién eres, sino de soltar las barreras, automatismos y exigencias que te impiden serlo.
¿Me dejas acompañarte en este camino?