Sesgo del coste hundido

¿Sabes lo que es el sesgo del coste hundido?

¿Alguna vez te preguntaste por qué sigues poniendo energía, tiempo o dinero en algo que, en el fondo, sabes que no va a funcionar? Esto no es pereza ni falta de voluntad. Es un poderoso mecanismo mental que nos juega en contra: el sesgo del coste hundido.

Quizás sea una relación que se agotó hace tiempo, un proyecto laboral que te drena o una matrícula universitaria que ya no quieres. La lógica  te dice que lo dejes y sigas adelante. Pero hay una voz interna que te retiene y te dice: «Si lo dejas ahora, todo habrá sido en vano».

¿Qué es el sesgo del coste hundido?

Imagina que compras una entrada carísima para una obra de teatro. A la mitad, te das cuenta de que es aburrida y preferirías estar en casa. Una persona «racional» se iría. Sin embargo, muchos se quedan pensando: «Como ya he pagado la entrada (sesgo del coste hundido), debo quedarme para no desperdiciar el dinero». El dinero ya está gastado, te quedes o te vayas; al quedarte, solo desperdicias dos recursos aún más valiosos: tu tiempo y tu bienestar.

Es entonces esa tendencia irracional a continuar con una actividad o inversión solo porque ya hemos invertido recursos irrecuperables (tiempo, dinero, esfuerzo) en ella, en lugar de basar la decisión en los costes y beneficios presentes y futuros.

La aversión a la pérdida

sesgo del coste hundido

En psicología humanista, entendemos que este sesgo no es un defecto, sino una expresión de nuestro miedo a la pérdida y a la incertidumbre.

Dejar ir algo en lo que hemos puesto nuestro ser (años en una pareja, meses en un negocio, esfuerzo en un camino) es difícil porque puede dañar nuestra autoimagen, activa la aversión a la pérdida y nos ata al pasado.

Pero en realidad el coste de continuar puede ser mucho más alto que el coste de parar. Estar atrapado por el sesgo del coste hundido puede llevar a la frustración, el resentimiento y a una profunda sensación de falta de libertad.

Liberarse del sesgo del coste hundido

Al tener estas narrativas internas de que hemos fracasado al abandonar, nos puede costar ver todo lo que sí estamos ganando. Por eso es importante hacer un viraje atencional.

Entonces la clave está no solamente en centrar nuestra atención en los beneficios actuales de la situación sino en aprender a entender las pérdidas como aprendizajes y los errores como actualizaciones.

Pregúntate con honestidad: Si pudieras volver atrás, sabiendo lo que sabes hoy, ¿tomarías la misma decisión? Si la respuesta es no, tienes la evidencia de que el camino actual ya no es el correcto.

La única decisión que tiene impacto es la que tomas hoy. ¿Qué decisión te acercará más a la persona que quieres ser mañana?



Call Now Button